Tania Ganitsky

En el libro sexto de la Eneida, Eneas desciende al Hades y transita entre las almas de los muertos. Durante la travesía se encuentra con el alma de su padre Anquises, que aparece bebiendo las aguas del Leteo en la fuente del olvido. A las almas de los muertos las renueva el olvido. Con el suicidio de Dido en Cartago, esta escena es uno de los pocos recuerdos que preservo de la épica de Ovidio.

Esta esperada antología reúne poemas de 19 libros escritos por Juan Manuel Roca en 31 años. Del primero al último, una figura mutante, a la que se le atribuyen distintas cualidades y funciones, ronda por su poesía. A veces proviene del mundo de los sueños, a veces del mundo de los muertos y, otras, de la literatura. Se asoma por primera vez en Memoria del agua (1973): “Pienso / en este fantasma / que criba en la noche / el sueño de los hombres.

El libro tiene la portada rosada. El tono del rosado, intenso y asfixiante, anticipa la atmósfera de la novela, que transcurre en una Cali calurosa revelada a través de las historias de personajes obsesionados con la moda y la muerte. En la portada hay dos imágenes en tinta negra: del borde superior cuelga la garra de un gallinazo, del borde inferior emerge la cara. Detrás de cada solapa se esconde, coqueta y diminuta, una mosca.

...Y el arroyuelo azul en la cabeza, an­tología preparada por Miguel Méndez Camacho, nos introduce en la poética compleja de Eduardo Carranza (1913- 1985).

Mire, persona media; mire, oficinis­ta; mire, colombiano: si anda usted dubitativo con respecto a este libro, que si le gusta, que no, que solo al­gunas cosas, que esta señora habla muchas pendejadas, dese por bien servido por enterarse del significa­do de esta palabra, que muchas per­sonas, lo he padecido a lo largo de mi vida, usan como barbarismo por “grande, descomunal”.

En un poema incluido en Elogio de la sombra, Borges escribió: “ordenar una biblioteca es ejercer, de un modo modesto y silencioso, el arte de la crítica”. Estoy tratando de decidir en qué sección de mi biblioteca guardar la tercera y extrañísima novela Ornamento, de Juan Cárdenas (Popayán, 1978). Por ahora, solo sé que irá en la sección de narrativa, en la que hay varias subdivisiones.

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