Alimentación y cocina en la península de La Guajira: una aproximación histórica

Tipo: 

N° revista: 

Boletín Cultural y Bibliográfico 98

Tema: 

Autor: 

El 15 de febrero de 1773 se dio fondo en la rada de Riohacha una balandra propiedad de Santiago Piche, proveniente de Jamaica, que traía en sus bodegas diversos alimentos, entre ellos bacalao, bizcocho, mantequilla y harina de trigo cultivado en Filadelfia. Dos días después, la misma nave retornó a Jamaica en búsqueda de otros 550 barriles de harina que se necesitaban con urgencia, pues este producto hacía falta en Cartagena y Riohacha debido a que el invierno anterior había sido muy escaso de aguas en Filadelfia. Por esas mismas semanas, otras embarcaciones como las balandras de Ermenegildo Robles y las de Nicolás Povea desembarcaron, en ese mismo puerto, provisiones varias procedentes de los cayos franceses y de la isla holandesa de Curazao. En sus bodegas, estas naves contenían quesos, cajas de licor, botellas de vino moscatel, aguardiente de Francia, cebollas, arroz y jamones. El informe consignado por las autoridades españolas, correspondiente al 21 de marzo de 1773, consideraba que la ciudad estaba bien surtida pues disponían de 957 barriles de harina y había abundancia de “menestras, bacalao, carne, puerco, aguardiente y otros comestibles, aunque muy poco vino” (Arébalo, 2004, p. 156).

Leer texto completo

Perfil del autor: Antropólogo de origen wayuu egresado de la Universidad de los Andes, magíster y doctor en antropología de la misma universidad. Recibió el Premio Nacional de Cultura (2001-2002) en el área de antropología y es miembro correspondiente de la Academia de Historia de Colombia. Ha sido docente en las áreas de cultura y desarrollo, resolución de conflictos y elaboración de manuales de convivencia intercultural. Hizo parte de la Misión de Sabios en 2019.