Una buena novela y un mal chiste

Tipo: 

N° revista: 

Boletín Cultural y Bibliográfico 100

Tema: 

Autor: 

Libro reseñado: 

La matrioshka

Datos libro: 

Rubén Orozco. Angosta, Medellín, 2019, 222 pp., il.

La novela es el testimonio eterno de una joven con alma de niña, Anastasia Mijáilovna, cuya madre acaba de morir y está a punto de morir. La historia tiene lugar en las estepas siberianas, muy blancas y frías, con casas distantes unas de otras, con una estación de tren desolada. La luna es presencia constante: sus ciclos resaltan la circularidad del relato, su delirio. El silencio es otra forma de la blancura: “No digo nada; nada respondo”, repite la protagonista. Hay un cerdo llamado Félix y unos pocos personajes que son como sombras o espejismos: el padre Alekséi, el telegrafista, la loca del pueblo con una muñeca que cree su bebé, la triste pareja formada por Tatiana Filípovna y Fiódor Andreievich, quien abusa de su esposa y de la protagonista.

La historia es como una serpiente que se muerde la cola: acaba donde empieza, con idénticas palabras, y promete seguir ocurriendo por toda la eternidad. La voz que nos habla nos dice que se siente “cautiva del presente, atrapada en un laberinto circular hecho de recuerdos insulsos y promesas incumplidas, esclava del todavía” (p. 17). Cuando el relato empieza, la madre acaba de morir y su fantasma se instala en la casa. Con el tiempo, el fantasma se va materializando, asume grotescas posiciones y, al final, vuelve a morir, para luego regresar como fantasma. 

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