Crónica

La historia del barrio Aranjuez, en la comuna 4 de Medellín, es curiosa. No surgió, como erróneamente dice el autor de la nota en Wikipedia, como barrio de invasión en la segunda década del siglo XX.

Este primer volumen de Grandes borrachos colombianos, además de ser una obra divertidísima alrededor de la “borrachera como una de las bellas artes” —así la nombra Juan Esteban Constaín en la solapa del libro—, me enfrentó en su lectura a una extraña dicotomía. Crónica de taberna alrededor de algunos personajes “grecocaldenses”, el volumen se abre con el prólogo amable que Camilo Jiménez escribe para acercarnos a la pluma de Pablo R.

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