Cuento

Primero hay que imaginar un lector, pongamos usted, que está leyendo esta reseña. Usted entra en una librería. Entonces piensa que, para variar un poco y ampliar su horizonte de letras, para salir hacia lo desconocido, tiene dos rutas: la clásica y la contemporánea. Sí, y tiene razón: todo gran clásico es un contemporáneo, un texto que le sigue hablando hoy a la sociedad y a los nuevos autores.

Una palabra: precisión. Una eficacia: sobriedad. Una decisión: despertar interrogantes. Un escritor que lo hace posible: Julio Paredes en Relatos impares.

Conversando cierto día con un editor, nos hacíamos la siguiente pregunta: ¿quién en la literatura colombiana se ha tomado “en serio” el cuento como género literario? No es una pregunta sencilla al pensar en el cuento dentro de sus múltiples formas, su lenguaje, sus características y, sobre todo, las infinitas posibilidades que le da al escritor para desarrollar o contar una historia.

Los programas de literatura tienen tareas pendientes. Una de ellas consiste en alejarse de las autopistas fáciles de la industria editorial y explorar los caminos secundarios, donde se gestan obras más personales y menos comerciales. Allí, donde la literatura sigue siendo libre, se encuentra atrincherado José Luis Garcés González.

Tras sus primeras incursiones en el mundo del relato, con títulos como Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza y Las personas normales son muy raras, Margarita García Robayo sorprendió al ganar el Premio Literario Casa de las Américas en 2014 con Cosas peores, una colección de siete historias que transitan por las pequeñas miserias de la vida regodeándose en el lado mórbido de la(s) existencia(s) contemporánea(s).

Tras la novela Te recordé ayer Raquel (2004) y la colección de cuentos Desasosiegos menores (2011), Andrés Mauricio Muñoz publica su tercer libro que reúne siete cuentos. En el primero, que da título al conjunto, una mujer protagoniza la tragedia de no poder visitar la tumba de su antigua pareja.

Jorge Aristizábal ganó en el año 2000 el Premio Nacional de Literatura del Instituto Distrital de Cultura y Turismo con su colección de cuentos Grammatical Psycho, por lo que no resultó ser un completo desconocido al ganar en 2015 el Premio Nacional de Libro de Cuentos Ciudad de Bogotá con La gesta del caníbal, que la editorial Rey Naranjo, siempre con su buen gusto, decidió publicar en 2016.

En el siglo XVIII hubo en el Reino Unido una interesante polémica entre el pintor y académico (pertenecía a tres academias) Joshua Reynolds (1723-1792) y su colega Thomas Gainsborough (1727-1788). Este último, rebelde con lo esquemático, se apartó de la normatividad en la pintura, por lo que pronto salió de la Royal Academy, que dirigía su mencionado contradictor, para hacer todo lo contrario a lo que exigía el canon en el uso de los colores.

Hablar de demonios es muy perti­nente cuando se trata de reseñar un libro inscrito en el género de terror, como Bestias, los cuentos de la bo­gotana Gabriela A. Arciniegas, en los que monstruos, engendros, peces humanizados, licántropos, seres en transformación o insectos en rebeldía protagonizan situaciones que ponen en evidencia, más que su condición de bes­tias, lo bestial que hay en nosotros los seres humanos.

Al abordar un nuevo volumen de cuentos, lo que espera el lector atento es encontrar una nueva visión del mun­do. Una singularidad, algo por lo cual cada uno de los cuentos se distinga de entre la maraña de los que se publican a diario en todos los formatos.

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