Historia

Desde 1717 hasta el comienzo de los procesos de independencia hispanoamericana, Santafé de Bogotá, por entonces una pequeña ciudad de los dominios ultramarinos españoles, se constituyó en punto central de una de las iniciativas reformistas más visibles del siglo XVIII: la instauración de una nueva sede virreinal, la primera desde la culminación de las principales conquistas españolas, con el objetivo de fortalecer la autoridad del rey en el Carib

Cuando se nombra a nuestro país siempre debería precisarse de qué Colombia se está hablando, porque existen por lo menos dos Colombias: una, la de las grandes ciudades (empezando por Bogotá), y otra, la constituida por el resto del territorio, rural y selvático.

Un texto más de la profesora Aline Helg alrededor de los temas propios de la esclavitud y las gestas emancipadoras o de libertad de los esclavizados. A los interesados en estos temas ya nos tenía acostumbrados, por sus varios estudios, alguno de los cuales he reseñado —como el referido a la esclavitud y la emancipación en el Caribe colombiano—.

Los estudios históricos sobre la criminalidad, la sexualidad y la vida cotidiana continúan sin constituir un campo de investigación consolidado en Colombia, a pesar de los desarrollos que en su momento realizaron reconocidos investigadores como Beatriz Patiño y Pablo Rodríguez.

No tengo dudas al afirmar que Raros es y será un libro de referencia para quienes investigan o investigarán sobre la sexualidad en Colombia en el siglo XX.

Ante el anuncio de nuestra inminente visita a la exposición del fotógrafo de guerra Jesús Abad Colorado, un viejo conocido de mi acompañante, militante de izquierda, sonrió condescendiente y le preguntó si esperaba ver allí algo que no hubiéramos visto antes hasta la saciedad.

Andrés Olivos nos ofrece una historia de la prostitución en Bogotá, tema muy manido, pero sobre el cual faltan investigaciones históricas rigurosas. Lo que distingue radicalmente a este libro de otras contribuciones sobre la temática es la preocupación del autor por enfrentar tal problema en la actualidad desde una perspectiva solidarista y de derechos humanos.

Los estudios del proceso revolucionario del mundo atlántico que dieron nacimiento a los Estados republicanos en el siglo XIX han cobrado un renovado interés en la disciplina histórica en las últimas tres décadas y aún no muestran síntomas de agotamiento.

El libro escrito por Lina del Castillo puede dejar en la persona que lo lea detenidamente una sensación ambivalente. Presenta aportes y sistematizaciones a la historiografía colombiana que bien pueden dar, por lo menos, para continuar con agendas de investigación. Pero a la vez presenta tópicos que claramente fueron abordados de manera superficial y deja de lado otros que, para los objetivos del texto, son importantes.

El libro es extensísimo, profuso, denso. Está correctamente escrito, se nota que hubo pulcritud en el proceso de corrección, pero la letra es pequeñísima; quizás porque había que evitar los costos de un segundo tomo. Total, el suplicio es para el pobre lector que tendrá que ser esmerado, muy curioso, para someterse a la tarea de leer un mamotreto dedicado a una coyuntura poco conocida por nuestra historiografía profesional.

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