Poesía

Un homenaje y una cierta declaración identitaria resulta esta bella y sobria edición del segundo libro de poemas del más conocido como crítico y ensayista –y profesor, claro– Eduardo Camacho Guizado.

Conversar con ángeles es un privilegio que solía serles dado a profetas y místicos. Uno de estos últimos, por ejemplo, Emanuel Swedenborg, según recuerda Borges en “Otro poema de los dones”, “conversaba con los ángeles en las calles de Londres”. Pero la numinosa experiencia, en ocasiones, también se les concede a los poetas.

“¡Último cable!”, suelen decir todavía algunos medios de comunicación cuando aparece una noticia de última hora; en nuestra época, fueron las redes sociales las que nos trajeron la novedad de que Ela Cuavas, poeta de Montería nacida en 1979, era “la primera mujer en Colombia en ganar el prestigioso Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus, 2018”.

"La casa de los locos”, así denomina Piedad Bonnett, desde el epígrafe de Elizabeth Bishop, el lugar donde “ocurren” los poemas de la primera parte de este libro que, a diferencia de la segunda, no tiene título. Una atmósfera oscura, recurrente, impregna al lector desde el inicio; es el lugar donde la noche es dueña de los seres y las cosas, lugar de penumbra y de ceniza.

El acto de recordar es engañoso. A veces hace que el pasado quede ennoblecido bajo una luz que nunca tuvo. Entonces corremos el riesgo de no distinguir cuándo vivimos algo o simplemente lo imaginamos. En aquella indistinción del recuerdo reside la belleza de la novela Siberia.

En línea con su trayectoria transfronteriza, su producción literaria bilingüe (inglés y castellano) y sus oscilaciones entre los escenarios colombianos y los extranjeros, Jaime Manrique (Barranquilla, 1949) publicó Like This Afternoon Forever en la editorial estadounidense Kaylie Jones Books y su versión en español en Planeta Colombia y en Seix Barral, en traducción de Juan Fernando Merino y Patricia Torres Londoño.

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