Reseñas

Noé representa el caso extremo de coleccionista (...). La pasión de Noé se basa en la urgencia por salvar al mundo —salvar no solo un ejemplar sin orden ni concierto, sino los pares a partir de los cuales reconstruir todas las formas de vida—. Se trata del acto de guardar en su condición más potente, no solo guardar sin más, sino un rescatar consciente de las extinciones —el coleccionismo como forma de salvación—. Noé no era un investigador.

“Arquitectura sin arquitectos” es el enunciado guía de la investigación que el profesor Jorge Enrique Robledo Castillo ha venido realizando, desde hace un poco más de 25 años, alrededor del bahareque y otras formas constructivas, fenómenos sociales y procesos culturales en la región del Eje Cafetero colombiano.

Sobre Barranquilla y la modernidad, algunos historiadores colombianos han escrito ya importantes líneas; sin embargo, son pocos los que se han dedicado al análisis específico del barrio El Prado, el cual se promocionaba en 1933 como “el mejor y más elegante de Suramérica”, todo un logro de la Compañía Urbanizadora El Prado, conformada en 1920 por los hermanos Karl y Robert Parrish, James F.

...Y el arroyuelo azul en la cabeza, an­tología preparada por Miguel Méndez Camacho, nos introduce en la poética compleja de Eduardo Carranza (1913- 1985).

No cabe duda sobre el acierto del tí­tulo de este libro de poemas, Moradas interiores, y la sintonía de las cuatro vo­ces que componen. Hay en el conjunto una comunicación profunda entre sus autoras, en la que se establece una di­námica que habla desde lo más interior y se concentra en esa morada del ser que es la palabra.

El título es sugerente: un canto en el umbral debe de ser un borde en donde se sitúa el poeta para nombrar y nom­brarnos; renuevo del lenguaje, arista, filo, margen y orilla. Punto de partida y de llegada.

Elegante suena decir que se ha nacido en Santa Catalina de Alejan­dría. Solo una persona ha nacido en ese lugar, el poeta colombiano Rómu­lo Bustos Aguirre, y hay que agregar que es colombiano, porque sus otros paisanos nunca agregan su lugar de nacimiento, Alejandría, el nombre de la ciudad egipcia del faro y la biblioteca destruidos donde viniera al mundo el poeta Constantino Cavafis.

El museo de la calle Donceles es una novela que combina el relato detecti­vesco con un relato mucho más íntimo, de tono confesional. Una intimidad cruel se cifra en un incendio, en la re­lación conflictiva entre una madre y su hijo, y en la obsesión con los objetos que vuelven como emisarios de un pa­sado que se resiste a desaparecer.

Mire, persona media; mire, oficinis­ta; mire, colombiano: si anda usted dubitativo con respecto a este libro, que si le gusta, que no, que solo al­gunas cosas, que esta señora habla muchas pendejadas, dese por bien servido por enterarse del significa­do de esta palabra, que muchas per­sonas, lo he padecido a lo largo de mi vida, usan como barbarismo por “grande, descomunal”.

Las cifras históricas del conflicto armado son, hoy en día, de esos datos estimativos, complejos y profunda­mente incomprensibles para nuestra sociedad, vale decir para el mundo entero. La cantidad de muertos, ma­sacres, tragedias, ataques, atentados, secuestros, violaciones... el total de víctimas, desaparecidos, desplazados, traumas individuales y colectivos, he­ridas emocionales... no vale la pena seguir contando.

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