Reseñas

La novela Sin asombro y sin ira, lo sabemos al final de la misma, es el contenido que se encontraba en el iPhone de Joan Lara, un corresponsal extranjero que ha investigado, como un verdadero detective, los orígenes y los móviles de un crimen. Aunque él muere antes de que el libro aparezca —como parte de lo que es en general una espesa trama—, en el atentado a una caravana militar en la que se movía en ese momento.

“Si usted puede vivir de otra cosa y ser feliz en esa otra cosa, hágala porque esta carrera es muy dura”. Es es lo que Pilar Quintana (1971) aconseja a quien quiera dedicarse a escribir. La perra, su más reciente novela, ha sido muy bien recibida por la crítica y ya tiene una buena cantidad de lectores gracias al IV Premio Biblioteca de Narrativa Colom­biana que en el mes de enero la autora ganó con esta obra.

Al comienzo de la novela, Toño Ci­ruelo aparece en la casa del narrador, Eri, después de veinte años sin saber el uno del otro. Su relación, que se re­monta a los años del colegio, se había mantenido, con intervalos de sepa­ración entre ambos, hasta los treinta años. Tras llegar, Ciruelo le confiesa que ha asesinado a la Oscuranta, o la Indígena, una extraña mujer que fue su pareja, la única relación estable que tuvo en su vida.

En el marco de la Feria del Libro de Bogotá de 2016, se llevó a cabo un colo­quio entre escritores que, de un modo u otro, habían relatado la muerte en sus obras. Entre estos autores se encontra­ba Álvaro Robledo, quien meses atrás había publicado la novela Que venga la gorda muerte.

El título de este libro, Como marcas en la brecha, proviene del último verso de “Amén”, el inolvidable poema de Ál­varo Mutis que, además, hace las veces de epígrafe para este relato en el que se mezclan diferentes aspectos de la vida de Hernán Darío Correa, sociólogo, es­critor, editor y militante comprometido con diferentes causas a lo largo de sus más de 65 años de vida.

La playa es una narración ideal para los lectores más pequeños: es bre­ve, llamativa, fluida, con un toque de fantasía que le da una vuelta al cierre de la historia. Poco retadora, simple. Y es que sus autoras, sin aspiraciones ambiciosas, evitan las obviedades y se centran en dos de las actividades más importantes y necesarias de la infancia: el juego y la imaginación.

Durante la Navidad de 2016, una hermana le regaló a mi nieta Emma la novela de aventuras En el corazón de las ballenas, libro que leí con emoción, de una sentada. Desde las primeras pá­ginas me vinieron a la mente Aventura en la isla, Aventura en el castillo, Aven­tura en el barco y otros títulos de Enid Blyton (1897-1968) que me acompaña­ron en la niñez.

En una sociedad alfabetizada, don­de los textos literarios (cuentos, no­velas, poemas, cómics, tradición oral) desempeñan una función simbólica determinante para conocer el mundo, comunicar la representación que nos hacemos de él y configurar un univer­so interior, siempre terminaremos por hacemos las preguntas: ¿cómo pueden llegar los libros a los niños?, ¿quiénes son los responsables de que los niños se conviertan en lectores?, ¿qué libros les

Yo no sé si con la palabra “nobleza” pueda calificarse un libro. Tal vez no. Pero esa es la palabra que me viene a la cabeza después de leer La máquina de cantar, de Robinson Quintero Ossa.

 El narcotráfico es un fenómeno global que ha permeado sin excep­ción todos los ámbitos de la sociedad incluidos los estudios literarios y las fic­ciones.

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