Biblioteca Virtual - Banco de la República

Los “Talleres de crónicas barriales” pretendieron descubrir con otros ojos las calles que se suelen recorrer, los lugares de encuentro y los personajes que de tan conocidos ya hacen parte del paisaje cotidiano, una cartografía de Bogotá desde sus cuatro puntos cardinales. Para ello la Biblioteca Virtual del Banco de la República, la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte y el Archivo de Bogotá, organizaron talleres para jóvenes en diferentes localidades de la capital para que muchos muchachos aprendieran a contar la historia de su barrio en este año de “Bogotá Capital Mundial del Libro”.

De los jóvenes, entre los 16 y los 23 años, que fueron seleccionados en las dos convocatorias, más de 100 concluyeron el proceso de capacitación en las técnicas básicas de la investigación y del lenguaje periodístico, y entregaron su crónica de largo, mediano, pero siempre inspirado aliento.

La mayoría de los seleccionados son estudiantes de universidades públicas de Bogotá y cursan carreras humanísticas y técnicas, pero también hay de universidades privadas y de colegios distritales, y algunos se ganan la vida en oficios varios, pero en sus ratos libres escriben novelas prometedoras. Identificar esos talentos y potenciales cronistas era también un propósito del programa. Juntar en un salón a jóvenes de tan disímil procedencia fue una interesante experiencia de movilidad social; más cuando allí, al calor de los consejos de redacción donde se arman y se desarman las historias, y se comparten lecturas, vivencias y fuentes, se formaron espontáneamente grupos para seguir trabajando en proyectos periodísticos.

Estas crónicas —agrupadas temáticamente en personajes, lugares, prácticas y oficios y memorias de sucesos— relatan un fuerte arraigo e identidad barrial que los jóvenes expresan con orgullo (viven allí desde niños, al igual que lo hicieron sus padres). Relacionan los problemas de la vida cotidiana (servicios públicos, transporte, vías, drogas, inseguridad, entre otros), pero no se irían a vivir a otra parte. Al fin y al cabo, como apuntan algunos, quienes verdaderamente habitan el barrio son los jóvenes y los ancianos, porque la mayoría de los padres salen de madrugada a trabajar y regresan en la noche.


Este proyecto cuenta con el apoyo de las siguientes instituciones quienes unieron esfuerzos para organizar y divulgar el programa, realizar los talleres y editar la Antología de crónicas barriales: