Á mi querido amigo de la niñez D. Nicolás Díaz Benjumea
Carta V Sobre las ventajas de la tierra caliente
Ahora sí, no me engaño; amigo, éste es el colmo del bien que ansiar pudiera el ser más ambicioso.
Treinta grados centígrados marcando está el termómetro. lento corre a mis plantas un río caudaloso, y extensa platanera con murmurio sonoro el blando sueño arrulla que hace entornar mis ojos. los anzuelos y redes nos dan en grande acopio bocachicos y bagres, ¡Alimento sabroso!
Guacharacas y pavas y paujíes y loros y guacamayos lindos de colores vistosos pueblan las arboledas eue nos sirven de toldo, y ya alegran los ecos con su canto sonoro, ya sirven en la mesa de manjar delicioso. del caney en el centro, tendido en mi chinchorro fumo el mejor tabaco Qque produce el contorno.
mi ligero vestido no me sirve de estorbo, pues sólo uso las prendas que me exige el decoro.
¡Qué vida! ¡Esto sí es vida! ¡Bien hayan de los trópicos La paz nunca turbada, los días calorosos, la molicie envidiable... hasta para un canónigo!
Ven a tierra caliente, si quieres ser dichoso, y vivir sin cuidados del placer en el colmo.