Tumbas aisladas a orillas de un camino
Gutiérrez de Alba, José María
1872
Acuarela sobre papel blanco
14,8 x 25,9 cm
En la cumbre de una de estas colinas, formada, como todas las demás, de terreno de aluvión y socavada por el sureste en su base, llamó nuestra atención un grupo de tres sepulturas, toscamente fabricadas, con una cruz de madera sobre la del centro, sin duda de otros tantos habitantes de los caseríos inmediatos, que eligieron por panteón aquel solitario sitio, acaso por la dificultad de conducir los cadáveres a poblado, por la gran distancia que hay entre el lugar y las poblaciones más próximas.
La curiosidad, o más bien el interés que inspira un monumento de este género, en el lugar en que apareció a nuestros ojos, nos movió a acercarnos, con el fin de investigar si había en alguna de aquellas tumbas alguna inscripción que nos diese a conocer las personas cuyos restos mortales encerraban; pero fue inútil nuestro trabajo, pues aunque se veían algunas letras grabadas con imperfección sobre las piedras toscas de su frente, las mayor parte de ellas estaban borradas, y no pudimos leer nombre ni fecha.