Iglesia de San Juan de Dios en Cartagena
Anónimo
c. 1884
Fotografía sobre papel
19,4 x 23,6 cm
Sus calles, en lo general rectas y angostas, recuerdan en su disposición y en el aspecto interno y externo de sus edificios algunas de las poblaciones meridionales de España. Muchos de sus templos y de sus espaciosos cuarteles se hallan en ruinas, y en casi toda la población se siente la tristeza de la soledad y el silencio, como si se acabara de salir o se estuviese bajo la amenaza de una gran catástrofe.
La que rechazó con sólo un puñado de valientes las fuerzas piráticas lanzadas contra ella por sus eternas rivales; la que en la guerra de emancipación sufrió todo género de amarguras energizada por sus esperanzas y por sus recuerdos, hoy yace abatida y desconsolada, sin ver en su puerto un solo buque en que el aire agite su propia bandera, y recordando los tiempos en que se congregaban allí las escuadras españolas, para descansar a la sombra de sus murallas, como la gaviota que pliega sus alas al respaldo de la roca amiga.