Gente1873-02-23Río Orteguaza, Caquetá, ColombiaTomo IX
En la mayor de las tres canoas, que bogaba delante, íbamos el Padre Albis, mi escribiente y yo, con nuestro piloto Eugenio, y un indio joven, que tenía sus puntas de elegante o dandy, como diríamos en Europa, o de cachaco, como en Colombia se llaman.
Durante el día que permanecimos en Puicuntí, este joven indio cambió diferentes veces sus adornos de plumas, pintándose otras tantas los brazos y el rostro de distinta manera. Tan pronto como variaba sus adornos, se nos ponía delante muy satisfecho de sí mismo y como haciendo alarde de su gran ingenio para dar nueva forma a sus galas. Por la tarde se nos presentó con grandes manojos de albahaca a guisa de brazaletes y otros ramos de hojas olorosas pedientes de las orejas, adornadas con largas plumas de la cola del guacamayo. Nuestra sonrisa, entre benévola y burlona, debió causarle una gran satisfacción, porque fue inmediatamente a buscar a sus compañeros, y en su manera de accionar parecía como que les participaba el gran éxito que había alcanzado. Este personaje, gracioso por demás, si no hubiese rayado en lo grotesco, iba con su canalete y palanca en la proa de nuestra pequeña embarcación.
Tomo IX
Combate singular de un indio coreguaje y un grullón de las orillas del Orteguaza
1873-02-24
Gutiérrez de Alba, José María
Acuarela sobre papel blanco
16,2 x 25,7 cm
Tan pronto como variaba sus adornos, se nos ponía delante muy satisfecho de sí mismo y como haciendo alarde de su gran ingenio para dar nueva forma a sus galas.