1808 – 1809
Memorial de Agravios y quejas de los cabildos: criollos reclaman igualdad de derechos a la metrópoli ”

La ocupación francesa de Madrid, cuando José Bonaparte, hermano de Napoleón, se proclamó como nuevo rey de España y las Indias el 6 de junio de 1808, hizo evidente la crisis imperial, marcando indiscutiblemente un punto de flexión en el curso de la política de España y de sus colonias. Ante la vacancia en la corona, los diferentes reinos y provincias formaron juntas de gobierno para contrarrestar el poder del rey francés y se erigió una Junta Suprema de Gobierno que decía representar a todos los reinos, incluidos los de América. Esta Junta emitió, el 22 de enero de 1809, el decreto que establecía que “los vastos y preciosos dominios que España posee en las Indias no son propiamente colonias o factorías como los de otras naciones, sino una parte esencial e integrante de la Monarquía española”.

No obstante, esta igualdad en el decreto estuvo acompañada por una invitación a que solamente un diputado por cada virreinato o capitanía general de América se integrara al seno de las Cortes, número insignificante frente al de representantes peninsulares. Esto ocasionó muchos reclamos americanos. Desde México hasta Buenos Aires se redactaron documentos en los que se quejaban de esta inequidad e instruían a los representantes americanos a la Junta Central sobre la posición que debían defender. Camilo Torres redactó por encargo la Representación del Cabildo de Santafe, conocida como Memorial de Agravios, que aunque nunca llegó a España circuló entre los granadinos.

En el Memorial se combinó el nuevo lenguaje de igualdad de derechos con el lenguaje del antiguo régimen sobre las distinciones en privilegios, de acuerdo con la proveniencia social, racial y cultural de una elite criolla.

“América i España, son dos partes integrantes i constituyentes de la monarquía española, i bajo de este principio, i el de sus mutuos y comunes intereses, jamás podrá haber un amor sincero y fraterno, sino sobre la reciprocidad e igualdad de derechos…6 Tan españoles somos, como los descendientes de Don Pelayo, y tan acreedores, por esta razón, a las distinciones, privilegios y prerrogativas del resto de la nación… La ley es la expresión de la voluntad general; y es preciso que el pueblo la manifieste. Este es el objeto de las Cortes: ellas son el órgano de esta voz general”7.

La Instrucción preparada en el Socorro, el 20 de octubre de 1809, aspiraba a que la Junta Central formara una nueva carta constitucional que destruyera “ese edificio gótico que ha levantado la mano lenta de los siglos, y que parecía eterno como nuestros males”. Esa constitución debía corresponder al “progreso de las luces”, que difunde “las ideas de humanidad por todas las clases de la sociedad”. El nuevo “pacto social” debía incluir la supresión de las “clases estériles”, haría a los indios propietarios de parcelas y aboliría la esclavitud para que “entren éstos en sociedad como las demás razas libres que habitan las Américas”.

La Instrucción del Cabildo de Quito fue una justificación de la legitimidad de las acciones de la Junta que en dicha ciudad se había formado el 10 de mayo de 1809: “Creíamos que teníamos los mismos derechos que los pueblos de la Península, porque no somos ni menos hombres ni menos vasallos de Fernando VII que los españoles europeos”.

De la Capitanía General de Venezuela se conoce la Instrucción preparada el 29 de julio de 1809. En ésta se rechazó la invasión de los franceses, se declaró la lealtad a la monarquía y se reconoció la autoridad de la Junta Central como depositaria de la soberanía. La Instrucción contiene “las reflexiones que nos han ocurrido después de alguna meditación, como que influyen en la regeneración de los derechos y prerrogativas de los ciudadanos […]”.

6 Todos los resaltados en negrilla son del autor.

7 “Representación del Cabildo de Santafé capital del Nuevo Reino de Granada, a la Suprema Junta Central de España, en el año de 1809”, conocido como Memorial de Agravios.