Selección de obras de la colección del Banco de la República

Colombia y el Arte Pop

Nicolás Gómez Echeverri

Vuelta a Colombia... en bicicleta, 1968
Vuelta a Colombia... en bicicleta, 1968
Nirma Zárate
Pintura, acrílico y óleo sobre tela
200 x 163 cm
Colección Banco de la República
registro  0289

Vuelta a Colombia... en bicicleta, 1968
Nirma Zárate

Vuelta a Colombia… en bicicleta es una pintura que integra el dibujo preciso y los colores planos y llamativos característicos de las imágenes de circulación publicitaria y comercial. Uno de los deportes nacionales, el ciclismo, es mostrado en su dinamismo y vitalidad.

Cuatro bastidores de igual tamaño conforman la pintura en acrílico Vuelta a Colombia… en bicicleta de Nirma Zárate. La artista ubica en el centro de los módulos la imagen, vista desde atrás, del tronco, la cabeza, muslos y brazos de un ciclista que sostiene el manubrio con sus manos y lleva puesta su respectiva vestimenta de camiseta y pantalón corto ajustados. Lo rodea con fragmentos que hacen alusión a esta actividad: las ruedas de una bicicleta que emergen en perspectiva desde la esquina inferior derecha del cuadro, y que parecieran andar hacia el fondo de la pintura con el pedaleo de un par de piernas; también, la suela de una zapatilla, una mano que se protege con un guante especial para este deporte, y una pantorrilla que ostenta su fuerza muscular. Las partes del cuerpo y zonas de color que, aunque no describan de forma literal la acción y el lugar donde se lleva a cabo, ofrecen pistas sobre las implicaciones corporales y estéticas de una cierta actividad deportiva. Estos fragmentos se encuentran dispuestos en una meditada composición que se complementa con la presencia de planos de color de fondo: un semicírculo anaranjado bordeado por una franja amarilla que hace pensar en los diseños geométricos de estos uniformes y le añade una intensa sensación cálida al espacio de la obra; adicionalmente, una esquina de lo que parecería ser el borde de una ventana, a través de la cual se ve un espacio azul, seguramente el cielo, que añade profundidad al cuadro.

Nirma Zárate provenía de una tradición abstraccionista que se dio fuertemente en Colombia finalizando la década de 1950 y comenzando la de 1960. Esta escuela se evidencia en su capacidad para lograr en la obra una relación ordenada entre fragmentos que construyen la pintura. Conjuntamente, utiliza un recurso pictórico popularizado por los artistas pop norteamericanos, que proviene de la visualidad de las artes gráficas publicitarias y comerciales. Así, maneja zonas de color plano con contornos definidos —en pintura acrílica—, limitadas por un dibujo de línea negra con el cual se resaltan algunos detalles de las texturas y los volúmenes en las formas.

Vuelta a Colombia…en bicicleta  alude al tema del ciclismo, uno de los deportes más populares en Colombia. En el año en el que Nirma Zárate realizó su pintura, Martín Emilio “Cochise” Rodríguez era el deportista  de mayor renombre en el país, gracias a sus consecutivos triunfos en la ronda de la Vuelta a Colombia y otros países de Latinoamérica a lo largo de década los años sesenta. La referencia al ciclismo nacional en pintura ya la había hecho el artista Fernando Botero en 1959 en su trabajo La apoteosis de Ramón Hoyos, que hace un homenaje a los triunfos de este ciclista colombiano. Igualmente, la artista Beatriz González retomaría el tema con sus alusiones a Lucho Herrera, famoso ciclista de la década de 1980. Estas obras, incluida la pintura de Nirma Zárate, integran al plano artístico una referencia que ha generado la emergencia de ídolos deportivos, y a la vez conforman parte de la cultura popular de su país. Estos personajes son reconocidos a través de la televisión, la radio y la prensa, y son fervorosamente queridos por la gente debido a sus logros que, en tanto generan un sentimiento de orgullo patriótico, construyen un ideal colectivo de identidad nacional.

Antes de 1972, Nirma Zárate tuvo una larga experiencia como pintora, primero dentro del movimiento abstracto, donde logró bellas composiciones en las que predominaban las veladuras cromáticas y las texturas, y luego en el ámbito de la nueva figuración, en el que elaboró imágenes cotidianas (ciclistas, máquinas y engranajes) de la realidad contemporánea. Esas etapas, que la artista considera completamente superadas, fueron definitivas para su formación técnica.

—Germán Rubiano [1]


Nirma Zárate
(Bogotá, 1936 – 1999)

Nirma Zárate se educó como artista plástica en la Universidad de los Andes y la Real Academia de Artes de Londres. Al final de sus estudios, practicaba una pintura de tendencia abstracta, generalizada en el medio colombiano en las décadas de 1950 y 1960. Eventualmente, su trabajó resultó en una serie de pinturas en las que realizó composiciones a partir de fragmentos de objetos y situaciones cotidianas. Entre ellas: Vuelta a Colombia…en bicicleta, Máquina Mágica (colección Museo de Arte Contemporáneo Minuto de Dios, Bogotá) y El último viaje. Esta última recibió mención en el XX Salón Nacional de Artistas.

Sin embargo, Nirma Zárate es principalmente reconocida en el plano artístico colombiano por la propuesta de acentuado tinte político que desarrolló en la década de los años setenta, luego de fundar el grupo Taller 4 Rojo junto con su esposo Diego Arango. El descontento colectivo hacia los proceso de intervención de Estados Unidos sobre las políticas y los mercados internacionales, motivó a este grupo de artistas a conformar un taller de artes gráficas donde crearon diversas obras múltiples de impecable ejecución técnica, principalmente en serigrafía o fotomontajes, que abogaban por la soberanía de Vietnam y el bienestar de la clase campesina y obrera. El ejemplo del Taller 4 Rojo, del cual el Banco de la República conserva la obra Agresión al imperialismo, demuestra cómo los recursos técnicos y estéticos empleados por los artistas pop norteamericanos se utilizaron en el contexto latinoamericano como herramientas de difusión de mensajes políticos de tendencia izquierdista. Si los artistas pop, como Andy Warhol,  usaron la coloración planimétrica y los recursos de impresión serial para evidenciar las imágenes de ídolos y productos de consumo que se popularizaban en la clase media a través de los medios de comunicación, artistas latinoamericanos, en cambio, usaron estas herramientas para producir un arte político potencialmente masivo, que respondía contra los efectos negativos de este fenómeno económico y social sobre contextos de menor desarrollo. En Colombia, son representantes de esta manifestación artistas como Luis Paz, Umberto Giangrandi, Sonia Gutiérrez y Clemencia Lucena , entre otros..


Textos con referencia a la obra


La vuelta de Nirma Zárate

Gloria Cristina Samper www.lablaa.org/blaavirtual/obrames/zarate.htm

1968 es el año de los estudiantes en Francia, un año en el cual se cristalizan desenfrenados argumentos y manifestaciones en contra del sistema de educación nacional y situaciones políticas mundiales. 1968 es también el año en que comienza a cerrarse una de las décadas más movidas en el medio de arte para dar cabida a una nueva, menos agitada y cargada de revolcones. Es en ese mismo año en que una artista nacida en Bogotá en 1936 produce su Vuelta a Colombia… en bicicleta. Se trata de Nirma Zárate.

Según Germán Rubiano, “durante los años sesenta se produce el cambio de equilibrio entre los artistas abstractos y los figurativos. Si a comienzos del decenio muchos jóvenes practican el expresionismo abstracto, a fines de los sesenta el empuje de la figuración es cada vez más poderoso.” Así, vemos como en 1962, Alejandro Obregón pinta su Violencia, una obra que de alguna manera marcará el inicio de una producción nacional preocupada por los temas sociales y políticos.

La década del sesenta estuvo marcada no solamente por estos profundos cambios en el medio del arte nacional, sino que evidenció el auge del arte Pop en Estados Unidos y Europa. Una corriente que, cansada con el intelectualismo del expresionismo abstracto, resuelve tomar un camino opuesto y abrir las puertas del arte a la cultura visual del momento: la publicidad, productos de consumo masivo, el auge de la clase media con todas sus comodidades e “inventos”, los colores planos agresivos y materiales acrílicos y sintéticos. En síntesis: el acercamiento e integración real del arte con la sociedad y la desmitificación del artista. Por otro lado, los años sesenta se ven sacudidos por grandes crisis mundiales siendo dos de las más influyentes en América latina, la revolución cubana y la guerra de Vietnam. Todo esto va a facilitar la proliferación del llamado arte político con gran presencia en nuestro país. [...]


Bibliografía

Pini, Ivonne. “Gráfica Testimonial en Colombia. Mediados de los sesenta a comienzos de los setenta”. Revista Arte en Colombia, número 33, mayo de 1987. Pág. 60.

[1] Rubiano, Germán. “La figuración política”. Historia del Arte Colombiano, Salvat Ed. Tomo 7.